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Sarta de casualidades; creer para ver

Anécdotas e historias que se esconden tras una canción

Ha pasado algo extraño y curioso. Os pongo en situación:

En abril de 2006 compuse esta canción de la que hoy os hablo. Por aquel entonces vivía en La Habana, en la residencia para artistas internacionales del Instituto Superior de Arte, dónde nos juntamos varios españoles que a la postre terminaríamos convirtiéndonos en grandes amigos, tanto es así, que dos de ellos han formado parte de “los niños perdidos” desde aquel momento.

¿Cuántos años vive una canción? Hay quien dirá que son eternas, y quizás esté en lo cierto, pero también es verdad que una canción puede morir. Muere cuando nadie la escucha. Cuando ese diálogo que se forma entre quien la canta y quien la escucha se rompe. A veces quien la cantaba la abandona y la olvida, o mucho peor; la rechaza con el tiempo, se arrepiente de ella, se avergüenza de haberle dado vida, y entonces, si no viene nadie a salvarla del olvido, entonces sí, muere.

Entonces sí que tienen cierta edad las canciones, y todos sabemos que algunas envejecen mejor que otras, y que hay algunas que duran un verano, igual que hay otras que parecían perdidas y rejuvenecen de pronto como si atravesasen una segunda juventud.

Quizás vosotros no lo sepáis (no tenéis por qué saberlo), pero los autores independientes, que autoeditamos nuestros discos, los financiamos, y los vendemos, somos lo que profesionalmente se conoce como productores fonográficos. Como productor fonográfico tengo acceso a lo que pasa con mis canciones en esta gigante red de redes que es internet. El mundo digital en la industria musical vino a llevarse por delante todo lo conocido hasta la fecha, arrasando con todo, cargado de buenas promesas y mejores intenciones, y con la consigna de revitalizar un mercado -el musical- que estaba herido de muerte a principios de siglo. La desaparición de las discográficas sólo fue la punta de un iceberg mucho más grande. Lo cierto es que todo quedó en agua de borrajas y se entró en una nueva fase del todo desconocida e inexplorada en la que cada uno se resuelve como buenamente puede ¡Con lo que nos gusta improvisar a los músicos! Si ves la barba de tu amigo cortar…

Pues eso, que aunque no lo creáis, si yo tengo acceso a la información sobre quién escucha mi música; sexo, franja de edad, país, ciudad, plataforma desde dónde la escucha, dispositivo desde el que lo hace, tiempo de escucha, y un largo etcétera… ¡Qué no sabrán las grandes corporaciones! Para que luego haya quien dice que escucha lo que quiere, no si… vivimos engañados y controlados, pero bueno, esa es otra batalla.

Al lío. La cuestión es que, aunque la canción la compuse en 2006, no fue hasta el 2010 cuando salió publicada en mi segundo disco “Y tú más!”. Ha llovido mucho desde entonces. No fue single, ni fue promocionada, ni nada de nada. Se incluyó eso sí, en un cd promocional del que ya se han repartido a estas alturas más de 4.000 copias, que para este que les habla, es mucha tralla. De todos modos, eso ya fue, ya estamos en otra, así que ¿Por qué os hablo hoy de esto?

Por que le he estado dando muchas vueltas a la noticia que me llegó. Resulta que tantos años después, la canción ha pasado a convertirse en uno de mis temas más escuchados de la noche para el día y sin que yo haya hecho nada para ello. Esa magia, me emociona. Creo que es lo que siempre he soñado, por romántico que pueda resultar. Que una canción de pronto se empiece a divulgar de boca a oreja es fantástico y más en una actualidad plagada de ingentes campañas de publicidad, con un exceso de información tan atroz al que nos exponen días sí y día también.

Nunca he estado en los EEUU, aunque me gustaría. ¿No es gracioso que una canción que critica la política exterior norteamerica se haya empezado a difundir con rapidez precisamente allí? Me sorprendió mucho. Resulta que hay una plataforma de distribución digital de música; Pandora es un proyecto iniciado en el 2000 por un grupo de tecnólogos amantes de la música, que sólo se puede usar en EEUU, Australia y Nueva Zelanda. Dime tú cómo es posible que una canción mía haya llegado hasta allí ¡Es tremendo!

A mí siempre me gustó incursionar en nuevos ritmos, nuevas sonoridades… mis manos no siempre responden como me gustaría y hay disfraces con los que no me veo, pero me fascina esa parte de jugar con la música, de atreverse a probar cosas nuevas para uno. Por eso me largué con un reggae. El reggae tiene casi sesenta años, pero para mí era toda una aventura tratar de introducirlo -aunque fuese levemente- entre mis canciones. Fue la primera y la última incursión que hice, todo hay que decirlo, pero saber que la canción ha gustado a nuevos oídos, me pone muy contento.

Es más extraño aún lo que está pasando con esta canción, porque además está escrita en español, pero su explicación puede estar en el hecho de que en EEUU hay una gran comunidad de latinos que disfrutan escuchando música en español. Recuerdo tantas y tantas veces en las que alguien me ha dicho que era imposible que le interesase mi música a alguien que no habla mi mismo idioma ¡Cómo si a mí no pudiese gustarme Dylan! Pues sí, esto lo he escuchado incluso en los últimos meses hablando con profesionales de la industria. Está demás decir que nunca he estado de acuerdo con ellos, y que no les hago ni caso.

Y aún tiene más enjundia la cosa. Resulta que es una canción política. Sí, sí; política. Yo nunca he tenido problema en hablar de cualquier tema en mis composiciones. He escrito más de un centenar y hay de todo, bueno, de todo no porque si no no escribiría más, y siempre hay algo que contar que no se ha dicho antes, o al menos no de la manera en la que tú quieres decirlo.

Voy a ser totalmente sincero; las canciones políticas no las quiere nadie. Sé que habrá quien rompa una lanza en su favor y dirá que si coincide en ideas con lo que él o ella piensan, entonces puede gustarle mucho. Si, ya. La verdad es que hay estudios sobre la temática y el contenido de las canciones más escuchadas en las últimas décadas y las canciones políticas están condenadas al ostracismo más absoluto. A mí me cuesta hacerlas no por falta de compromiso político, sino por el nivel de exigencia que me pongo a mí mismo y que hace que deseche la mayoría sin llegar a tocarlas en público ni siquiera. Sin compararme con nadie, únicamente ciñéndome a los datos de mis propias obras, la verdad es que siempre que he publicado una, ha sido obviada, nada que ver con otras piezas que hablan sobre el amor, las relaciones, o el sexo. Por si alguien a estas alturas aún lo duda, escribo siempre de lo que quiero sin injerencia de ningún tipo y no trabajo bajo demanda. Para mí eso es un tesoro y esa condición es inviolable.

Así que una canción política, de estilo reggae, cantada en español, sin ningún tipo de promoción, ni publicidad, compuesta hace más de diez años, y que critica abiertamente la política norteamericana, no ha parado de crecer en los últimos meses en EEUU, en una plataforma a la que no tengo ni acceso. ¿Cómo te quedas? ¿No es mágica la capacidad que tienen las canciones de llegar a cualquier parte?

Os dejo este texto aclaratorio que escribí cuando la hice:

“Llevaba mucho tiempo deseando escribir un tema en el que concretase mi impresión sobre el mundo unipolar al que nos han sometido los EUA. La política del país más rico del mundo, antagónica a mi idea de un mundo más justo, solidario, pacifista, ecológico, generoso, diverso, plural… Necesitaba hacer esta canción contra americana. Aunque desde mis comienzos siempre he dejado caer mi animadversión por ese país, creo que esta canción colma una necesidad artística y personal muy grande.”

Letra: Samuel Leví
Música: Samuel Leví, Hugo Rafael Ayanegui, y Albert Casanova

“Ac USA”
Samuel Levi y Los Niños Perdidos

perdieron, cosiendo a balas
la razón, la dignidad, el honor, la palabra
2000 hombres en el frente, las torres, Caracas,
y la poca humildad que les quedaba

ganaron, el miedo se palpa,
más gordos y más armas, casas inundadas
negros llorando a Martín, en balsas, sin nada
siempre les toca a los mismos poner la cara

el mundo está oscuro
ilumina tu parte
nunca dejes que un gringo
intente comprarte

el mundo está oscuro
ilumina tu parte
nunca dejes que un facha
te amargue la tarde

perdieron, soberbios e infames
cayeron en el Garden contra Kid Chocolate
los modales en Río Grande,
en Columbine las clases,
el mundial de pelota,
a Drexler en los Oscars,…

ganaron, al soldado Ryan,
fervientes kamikaces, el odio, la rabia,
sedientos de venganza, los rojos, Bin Laden,
temor y pánico a volar, cobardes en Miami

ilumina tu parte
nunca dejes que un gringo
intente comprarte

el mundo está oscuro
ilumina tu parte
nunca dejes que un facha
te amargue la tarde

La foto que encabeza este artículo es de Jean Hernández // Diseño de Luis López, Chulavista