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Crítica musical de Xosé Otero – Radio Ecca

Crítica musical de Xosé Otero de Radio Ecca Galicia sobre el último disco publicado por Samuel Leví y Los Niños Perdidos, Filias y Fobias.

“Samuel Leví es de esos compositores que buscan continuamente la canción pop perfecta, algo imposible pero que desde luego, hay que seguir intentando, y Leví en eso es incansable. Las cosas que son realmente válidas de los seres humanos como el amor, la sonrisa del alma, lo positivo ante la adversidad, las relaciones humanas, los amigos perdidos son los ingredientes que usa para llegar a esa canción perfecta. Lo busca viajando por el mundo y trovando. Leví lleva muchos años componiendo y tejiendo historias musicales que llegan a esta última colección de canciones, con especial lucidez. Pop rock artesanal, pegadizo, de guitarreo elegante y transparente, con variados y exquisitos arreglos de viento y percusión.”

Antes de dormir
Con un ritmo que recuerda los crescendo de U2, arma una canción bastante optimista, y eso que creo habla de una ausencia.

El Test Rorschach
Las relaciones humanas retratadas con un swing blues. Las calles de una gran ciudad -­‐ quizás Buenos Aires-­‐ para una historia de alma perdedora. Buena sección de viento y ritmo nocturno.

Il mio amico Willy Fog
Bossa Pop de entrada para una magnifica canción que vuela pegadiza por la canción italiana popular de los 60 y 70 y el rock para terminar . Dúo con una ragazza de voz evocadora. Una canción fácil de recordar, optimista, por lo tanto… ¿Carne de hit? Posible, si.

O meu amigo Willy Fog (galego)
Aquí abandona en la misma canción el pop, para poner rock de carretera, viajero, acústica y eléctrica viajando por rutas secas.

La última de Bertolucci
Ritmo rock latino con suaves guiños a unos cuántos maestros como Calamaro, Fito Páez, Ariel Rot, Domínguez…

La cabeceadora de ombligos
Aquí hay una gran canción, tiene una melodía atrapante, bien acompañada instrumentalmente, con ese aire de folk rock que sube a balada encendida a piano, para deslizarse y tranquilizarse de nuevo con una armónica aliviadora.

Xosé Otero
Periodista radiofónico en Radio Ecca

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Conciertos “A ciegas” por Samuel Leví y Los Niños Perdidos

Ahora la gente va a “ver” un concierto. Ya no dice aquello de voy a “escuchar” un concierto. Insisten en que las actuaciones deben entrarle por los ojos a la gente. Pasa a importar más el peinado del artista, su vestimenta, sus movimientos en el escenario, o las luces de colores que lo alumbran, más que lo que toque o lo que cante.

La música se escucha. Algo tan básico como eso es enmascarado y opacado muchas veces por espectáculos que se pretenden musicales y en los que precisamente el ingrediente fundamental, la música, queda relegado a un segundo o tercer plano, perdiendo todo su valor. Dándole vueltas a esto, Samuel Leví y Los Niños Perdidos nos presentan una modalidad de “conciertos a ciegas” que se incluirá por vez primera en su próxima gira, y de la que quizás, sólo se hagan un par de presentaciones. Para poder llevarlo a cabo es necesaria la complicidad del público. Dejarse llevar.

¿Nunca has probado a apagar las luces del salón o de tu habitación, cerrar los ojos, y poner un disco?

¿No es cierto que percibes más cada detalle?

Vivimos tan al límite que apenas dedicamos tiempo a pararnos a escuchar un disco. Si eres de los/as que disfrutan de cada pequeño detalle, de aquellos/as románticos del sonido del vinilo, de los que aún leen con atención cada página del cuaderno de un disco ¡¡Y los compra!!, de los que en cada concierto se fija en qué hace cada músico, trata de escuchar instrumento a instrumento, etc. Posiblemente te gustará, y mucho, esta propuesta.

El público podrá libremente optar por taparse los ojos con unas máscaras durante la actuación, que se realizará a oscuras, con apenas unas pocas luces de referencia sobre el escenario. Quien no, podrá ver el concierto sin cubrirse los ojos, en un ambiente más cálido y tenue que de costumbre.

Un espacio pequeño e íntimo, diferentes aromas inundando la sala, y un pequeño detalle para que el paladar también participe. Juguemos.

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Presentación de conciertos Samuel Leví y Los Niños Perdidos

Allá donde vayas, habrá un gallego que tendrá “morriña”. Muchos padres de nuestros padres vivieron la épica del emigrante gallego. Algo semejante parece revivir el joven y cosmopolita cantautor vigués, Samuel Leví, que durante los últimos 17 años acumula cerca de 400 conciertos, llenando páginas del pasaporte con sellos de variados países, y traspasando fronteras con sus canciones. En sus letras se rememoran pasajes, recuerdos, y sabores de algunas de las ciudades y de los países donde ha vivido y estudiado, como La Habana (Cuba), Buenos Aires (Argentina), Madrid (España), y en breve, se añadirá Roma (Italia), que han influenciado la música de un artista honesto y humilde desde sus comienzos.

Reconocido con el Premio Nacional 2009 al Mejor Autor de Canciones por el INJUVE (Instituto de la Juventud Español) dentro del género Canción de Autor, es galardonado recientemente con la beca MAEC-AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación como el único músico español en obtener esta distinción en el curso 2014-15, lo que le permite realizar su 3er proyecto discográfico en la Academia de España en Roma. A este álbum le seguirá una ruta-camino de peregrinación musical desde la capital de Italia hasta Santiago de Compostela, al término de la cual emprenderá una gira internacional de conciertos y presentaciones.

Y no estará solo. A su lado viajan “Los Niños Perdidos”. Bajo ese nombre se agrupan los músicos que le acompañan, una selección de talentosos instrumentistas salidos de las mejores escuelas de la península; Conservatorio del Liceu y Taller de Músics de Barcelona, Ateneo Jazz y Escuela de Música Creativa de Madrid, Conservatorio Profesional de Música de Valladolid, Escuela Nacional de Arte de La Habana (Cuba), Escuela de Música de Buenos Aires (Argentina), Escola Superior de Música de Porto y Lisboa en Portugal… Forman un elenco de altísimo nivel, coronado además, por una actriz, un biólogo, una traductora, y ¡¡Hasta un médico y un payaso!! Todos ellos contribuyen de algún modo a ofrecer un espectáculo que va más allá del escenario y que envuelve todo el teatro, la sala, el pub, el bar, o la plaza en las que actúan. La complicidad con el público es total y cada concierto distinto.

Tienes el tiempo justo, para llegar justo a tiempo.
Hoy puede ser un gran día.