Publicado el

Crítica musical de Jorge Lamas – La Voz de Galicia

Crítica musical de Jorge Lamas, periodista de La Voz de Galicia sobre el nuevo disco de Samuel Leví y Los Niños Perdidos, Filias y Fobias.

“La música de Samuel Leví es viajera. Capta lo mejor de los mundos que visita. Mundos mentales pero también físicos. Es como Willy Fog, aunque con guitarra. La Habana, Buenos Aires, Roma… todos son excelentes lugares para saber que mañana saldrá el sol otra vez. Que se pueden añadir experiencias y conocimientos al zurrón de la vida. Que el aprendizaje tiene sus resultados, como ocurre en La última de Bertolucci. En esta canción se concentra todo esos conocimientos adquiridos como cantante por este vigués de toda partes. Su forma de cantar se engrandece sobremanera. Es clara, emotiva y juguetona. Lo domina todo. Y eso que el envoltorio está a la altura de las expectativas. Samuel Levi ha sabido rodearse para esta empresa con flores y natas que cuadran notas con corazón pero también con matemáticas. El test de Rorschach, según Samuel, más que un análisis de manchas de tinta es una prueba de swing, donde la orquesta vuela sobre la voz. Qué gran trabajo. Qué ganas de oírlo en directo. Filias y fobias quiso titularlo, pero yo lo reduciría a las filias que ha logrado concentrar en estas historias de largo recorrido.”

Jorge Lamas
Periodista en La Voz de Galicia

Publicado el

Crítica musical de Xosé Otero – Radio Ecca

Crítica musical de Xosé Otero de Radio Ecca Galicia sobre el último disco publicado por Samuel Leví y Los Niños Perdidos, Filias y Fobias.

“Samuel Leví es de esos compositores que buscan continuamente la canción pop perfecta, algo imposible pero que desde luego, hay que seguir intentando, y Leví en eso es incansable. Las cosas que son realmente válidas de los seres humanos como el amor, la sonrisa del alma, lo positivo ante la adversidad, las relaciones humanas, los amigos perdidos son los ingredientes que usa para llegar a esa canción perfecta. Lo busca viajando por el mundo y trovando. Leví lleva muchos años componiendo y tejiendo historias musicales que llegan a esta última colección de canciones, con especial lucidez. Pop rock artesanal, pegadizo, de guitarreo elegante y transparente, con variados y exquisitos arreglos de viento y percusión.”

Antes de dormir
Con un ritmo que recuerda los crescendo de U2, arma una canción bastante optimista, y eso que creo habla de una ausencia.

El Test Rorschach
Las relaciones humanas retratadas con un swing blues. Las calles de una gran ciudad -­‐ quizás Buenos Aires-­‐ para una historia de alma perdedora. Buena sección de viento y ritmo nocturno.

Il mio amico Willy Fog
Bossa Pop de entrada para una magnifica canción que vuela pegadiza por la canción italiana popular de los 60 y 70 y el rock para terminar . Dúo con una ragazza de voz evocadora. Una canción fácil de recordar, optimista, por lo tanto… ¿Carne de hit? Posible, si.

O meu amigo Willy Fog (galego)
Aquí abandona en la misma canción el pop, para poner rock de carretera, viajero, acústica y eléctrica viajando por rutas secas.

La última de Bertolucci
Ritmo rock latino con suaves guiños a unos cuántos maestros como Calamaro, Fito Páez, Ariel Rot, Domínguez…

La cabeceadora de ombligos
Aquí hay una gran canción, tiene una melodía atrapante, bien acompañada instrumentalmente, con ese aire de folk rock que sube a balada encendida a piano, para deslizarse y tranquilizarse de nuevo con una armónica aliviadora.

Xosé Otero
Periodista radiofónico en Radio Ecca

Publicado el

Conciertos “A ciegas” por Samuel Leví y Los Niños Perdidos

Ahora la gente va a “ver” un concierto. Ya no dice aquello de voy a “escuchar” un concierto. Insisten en que las actuaciones deben entrarle por los ojos a la gente. Pasa a importar más el peinado del artista, su vestimenta, sus movimientos en el escenario, o las luces de colores que lo alumbran, más que lo que toque o lo que cante.

La música se escucha. Algo tan básico como eso es enmascarado y opacado muchas veces por espectáculos que se pretenden musicales y en los que precisamente el ingrediente fundamental, la música, queda relegado a un segundo o tercer plano, perdiendo todo su valor. Dándole vueltas a esto, Samuel Leví y Los Niños Perdidos nos presentan una modalidad de “conciertos a ciegas” que se incluirá por vez primera en su próxima gira, y de la que quizás, sólo se hagan un par de presentaciones. Para poder llevarlo a cabo es necesaria la complicidad del público. Dejarse llevar.

¿Nunca has probado a apagar las luces del salón o de tu habitación, cerrar los ojos, y poner un disco?

¿No es cierto que percibes más cada detalle?

Vivimos tan al límite que apenas dedicamos tiempo a pararnos a escuchar un disco. Si eres de los/as que disfrutan de cada pequeño detalle, de aquellos/as románticos del sonido del vinilo, de los que aún leen con atención cada página del cuaderno de un disco ¡¡Y los compra!!, de los que en cada concierto se fija en qué hace cada músico, trata de escuchar instrumento a instrumento, etc. Posiblemente te gustará, y mucho, esta propuesta.

El público podrá libremente optar por taparse los ojos con unas máscaras durante la actuación, que se realizará a oscuras, con apenas unas pocas luces de referencia sobre el escenario. Quien no, podrá ver el concierto sin cubrirse los ojos, en un ambiente más cálido y tenue que de costumbre.

Un espacio pequeño e íntimo, diferentes aromas inundando la sala, y un pequeño detalle para que el paladar también participe. Juguemos.