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Capítulo 8 – Diario de grabación por Nicolás de la Flor Julián

Todo comenzó en el verano de 2014, cuando recibí una llamada de Samuel Levi informándome de que pronto tendría novedades, que estaba a punto de embarcarse en una de las aventuras más importantes de su carrera musical y que nuevamente quería contar conmigo como bajista. Una de las partes fundamentales, y en la que se sustenta el proyecto es la grabación de un disco. Una semana en Roma rodeado de los mejores músicos de la península, grabando en uno de los mejores estudios de Italia y alojándonos en la Real Academia de España en Roma. ¡Complicado resistirse a un plan así!

Las semanas previas a entrar en el estudio pude preparar las canciones desde mi residencia, en Madrid, gracias a los audios que Samuel había recopilado de las canciones. También fueron muy útiles los “papeles” que habían preparado los geniales Albert, Dani, Cachuli y Toño, ya que sin estos habríamos tardado más en realizar la grabación. Llegué a Roma el martes 3 de Marzo justo para cenar con todo el equipo y dar así el pistoletazo de salida a lo que serían 4 intensos días de estudio.

El miércoles 4 de Marzo nos dimos un buen madrugón, teníamos que estar puntuales en Fordward Studios ya que allí nos estaban esperando los productores para comenzar a montar todo el set de grabación, tomar sonido y comprobar que todo estaba en su sitio antes de darle al rec. El primer día grabamos las bases de las canciones. Después el resto de músicos tendría que grabar sus arreglos por encima. La jornada fue bastante agotadora, ya que el estudio en si es una actividad muy exigente. Tienes que dar lo mejor de ti mismo y a veces no es fácil que todo el mundo haga su mejor toma a la vez, con lo cual el esfuerzo es máximo. Dejamos el estudio sobre las 8 de la tarde habiendo grabado 4 de las 6 canciones. Había sido un buen día pero necesitábamos mas velocidad.

Al día siguiente, el modus operandi fue muy parecido. Nos reunimos a primera hora en el hall de la academia para partir hacia Fordward los músicos que teníamos que seguir grabando las bases: Cachuli, Toño, Dani, Samuel y yo. Los trayectos al estudio en el coche de Samu eran fascinantes, conducir por las adoquinadas calles de Roma en hora punta y lloviendo a mares, resultaba una experiencia a caballo entre lo divertido y lo peligroso, pero por suerte una vez más, llegamos sanos y salvos al estudio. Todas las mañanas nos tenían preparado un bizcocho y recuerdo con especial cariño el de este día, de chocolate y Nutella. Como ya teníamos todo montado del día anterior no perdimos tiempo y enseguida nos pusimos manos a la obra. Grabamos los dos temas que nos faltaban y repetimos alguna toma del día anterior, hoy todos estábamos sonando muchísimo mejor así que terminó todo el mundo muy contento después de la sesión. Volvimos a cerrar el estudio sobre las 9 de la noche y las bases de las canciones estaban terminadas, así que el día siguiente podríamos pasear un poco por la ciudad.

El viernes fue un día diferente. Nos despertamos un poco más tarde los que no teníamos que ir a grabar, desayunamos en un bar que había al lado de la academia; “il baretto” se llamaba. Un café muy rico y una bollería casera espectacular. Después del desayuno, aprovechando el wifi del local, pudimos descargarnos un mapa de la ciudad y trazar lo que sería nuestra ruta del día. Queríamos verlo todo. El Vaticano, el Castillo de Sant Angelo, la Piazza Navonna, el Coliseo, etc. ¡¡Y al final lo conseguimos!! Eso si, caminamos muchísimo. El teléfono móvil al final del día nos chivó el resumen de la jornada… ¡Habían sido 24km y más de 60 pisos subidos! Esa noche nos reunimos todos en “Ivo a trastevere”, una trattoria que estaba en pleno corazón del barrio del Trastevere, lugar donde se encontraba situada la academia.

Se acercaba el final de los días de estudio de “Los Niños Perdidos”. Ese día volvimos a subir todos al estudio para poder ver los avances que habían tenido las canciones después de las grabaciones de Albert y Diego (guitarras), Suqui (sexo saxo), Toño (percusiones) y Cachuli (teclados). Además así podríamos aportar ideas sobre arreglos finales, ya que después de ese día sería muy complicado hacer alguna modificación en cuanto a lo musical porque todos nos volvíamos de vuelta a España. Las canciones habían quedado preciosas y Danilo Pao (productor) comenzó a sugerir algunos arreglos de teclas, por lo que Cachuli tuvo que ponerse manos a la obra. Primero un Minimogg, después unos Hammonds (¡¡¡Tenían uno original con su Leslie y todo!!!!) y para terminar unos Rhodes (había un Mark II para nosotros). Efectivamente el italiano estaba en lo cierto, sus consejos sentaron increíblemente bien a las canciones. Después de escuchar todos los temas, terminamos grabando unos coros grupales para una de las canciones que ya tendréis la oportunidad de escuchar!

Finalmente quería resaltar la implicación que todo el mundo ha tenido estos días durante el proyecto. Muchas gracias a Samuel Levi por armar todo esto, sin ti nada de esto habría sido posible. Destacar el papel de los musicazos con mayúsculas con los que he tenido el placer de compartir esta semana, tanto en el terreno musical, -ya que son auténticos fueras de serie-, como a nivel personal, -ya que han demostrado ser unas personas excepcionales-. También quería destacar el papel que tuvieron en la grabación el gran Stefano Quarta, nuestro ingeniero de sonido, que consiguió sacar lo mejor de nosotros. Gracias por tu paciencia. Y por último, pero no por ello menos importante, agradecer a Danilo Pao su colaboración en las canciones, tuvo muy buenas ideas para poner la guinda al proyecto.

Nicolás de la Flor Julián
Bajista de “los niños perdidos”

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